ÁCIMO, PAN DE LA ÚLTIMA CENA.


Cabañuelas Ambientales.
Heidy Wagner Lacter.

10/04/2023.
La última cena, la más famosa de todos los tiempos. Existen numerosas teorías acerca de qué alimentos cenaron Jesús y sus discípulos, puesto que La Biblia detalla lo que pasó sin precisar el menú. Sin embargo, algunas investigaciones coinciden que en aquella mesa hubo pan ácimo, vino tinto, carne de cordero y sal, esta última, porque Judas Iscariote la derramó durante la cena y, el cuadro de Leonardo Da Vinci así lo plasma.
Hoy hablaremos del pan ácimo (ázymos, sin levadura), que siempre ha tenido una importancia simbólica en la cultura judía y, posteriormente, en la cristiana, con presencia en todo el mundo. Se trata de un pan sencillo de producir, sin fermentar que ha perdurado hasta nuestros días a pesar de que es el más antiguo de todos, es considerado el primer pan de la humanidad.
Su masa es una mezcla de harinas integrales de trigo, cebada y maíz, agua y poca sal; se cocinaba poniendo la masa sobre piedras o cenizas calientes. Se dice que el uso de este pan en la última cena no fue casualidad, porque al no ser tratada la masa con la levadura vieja de la cosecha anterior, este pan significaba pureza; procedía de una masa nueva. San Pablo equipara el pan ácimo con la sinceridad y verdad.
En fin, el pan siempre ha sido el compañero inseparable de la humanidad. Ya en la Prehistoria, los arqueólogos constatan los primeros vestigios de fragmentos de pan ácimo en las excavaciones de poblados cercanos a los lagos suizos.
La tradición judeocristiana cuenta que el pueblo de Moisés salió huyendo intempestivamente de Egipto, sin mucho tiempo para terminar de preparar el pan, por lo que durante el viaje hacia Israel se consumió pan ácimo.




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