Verdades que acomodan e incomodan de Lorena


Lorena Reséndiz Mendoza
Por culpa de la manifestación.
#Enterate #EmisorQuerétaro periodismo de opinión.
18 de octubre 2021.
Sol arregló su hermoso vestido verde, se miró al espejo, sonrió satisfecha, su maquillaje lucía impecable, su hermosa cabellera rizada adornada por el moño rojo le daba un aspecto elegante y casual, sus zapatos brillantes, hacían juego con su bolsa de mano, se puso un poco de perfume, consultó el reloj ; 11:00 am, tenía buen tiempo para salir sin prisa de casa, la casa del señor Conejo Nico, no estaba muy lejos, la había invitado a comer, gustosa había aceptado, no podía perderse esa comida, ni la plática que vendría después, su amigo era un gran conversador.
Tomó su canasta, de ella emanaba un delicioso aroma a pastel de zanahoria, sería el regalo adecuado para cerrar una buena comida, disfrutar una taza de té, con una generosa ración de pastel era la combinación perfecta para pasar una tarde de charla y anécdotas que Nico sabía contar muy bien y reían hasta que la barriga les dolía. Se aseguró de apagar las luces, revisar que las llaves de la estufa estuvieran bien cerradas, tomó su sombrilla floreada y salió. Su vecina, la tortuga París, al verla, no pudo disimular la envidia al verla tan bonita y elegante, cómo no podía perderse el chisme, le preguntó fingiendo una dulzura que era más falsa que una moneda de tres pesos:
____ ¿A dónde vas tan guapa querida amiga?
Al escuchar el piropo, Sol caminó orgullosa y le dijo con una gran sonrisa:
____ ¡Muchas gracias! Voy a la casa de mi amigo Nico, me invitó a comer hoy.
París, hizo un gesto y dijo despectiva:
___ ¡Ah! Ese conejo me cae mal, es un chismoso y presumido.
___ ¡No es cierto! Él es muy inteligente, es mi amigo y no es lo que dices___ dijo molesta Sol.
Pensó en seguir la discusión, pero recordó que tenía que llegar temprano a la casa del amigo, el astro rey estaba fuerte, así que se despidió y continuó su pausado caminar. Pensaba en las palabras de París, no entendía porque se expresaba así del conejo, Nico apoyaba en todo lo que se le pedía, a su vecina, un día que extravió las llaves de su casa, le ayudó a abrir la puerta, incluso, buscó las llaves y las encontró. Tan distraída iba en sus pensamientos, que unos gritos la espantaron, no entendía que pasaba, no pudo cruzar la calle, una enorme manifestación de insectos impedía el paso, los gritos la aturdieron, los chapulines, las hormigas, los abejorros, los grillos, las catarinas, las libélulas, las tantarrias, las cucarachas, hacían un ruido impresionante, observó para todos lados y no había forma de cruzar al otro lado de la acera. Estaba muy enojada, no quería llegar tarde, pero por más osados intentos que hizo, no logró cruzar hacia la acera de enfrente. Bajó la canasta y se dispuso a esperar. El calor que se sentía poco a poco fue envolviéndola, al pasar unos minutos, Sol se quedó dormida, ni los gritos, ni el ruido que hacían lograron despertarla. Las manecillas del reloj continuaron con su cíclico paso. El ruido de una sirena sacó a la tortuga de su sueño, adormilada observó la calle, la manifestación había acabado, sacó su espejo, acomodó su cabello, alisó su vestido, limpió sus zapatos y continuó su andar.
Al llegar a la casa de Nico, tocó con renovada energía, pensó en la cara de sorpresa del anfitrión y esto la entusiasmó. El conejo abrió la puerta y la invitó a pasar, Sol pudo darse cuenta de que su amigo no tenía nada preparado en la mesa, no había indicios de que estuviera esperándola para comer.
___ ¿A qué debo tu visita, querida amiga?
___ Que bromista eres, ¡Me invitaste a comer! ¿No lo recuerdas?
Nico, la miró extrañado y respondió:
___ ¡Ay, amiga! La comida fue ayer, te estuve esperando toda la tarde, marqué a tu celular muchas veces y no contestaste, creía que tenías algo que hacer y por ese motivo no llegaste.
Sol revisó su teléfono, era cierto lo que decía Nico, la comida estaba programada para el día lunes a las tres de la tarde, hoy era martes y la hora que marcaba el reloj, doce cuarenta pasado meridiano, varias llamadas perdidas del conejo, y lo peor, no había comida y ella moría de hambre. Se disculpó con su amigo, le dio pena confesarle que había salido el día anterior y por culpa de la manifestación de los insectos, el calor que hacía y el sueño que se prolongó le hicieron llegar un día después:
____ Te ofrezco una disculpa amigo mío, me confundí de día, no te preocupes, ya tendremos oportunidad de retomar esa comida y platicar toda la tarde.
____ Te invitaría a comer Sol, pero tengo una partida de dominó con la pandilla y después iré al cine con una chica, programo otra reunión y te aviso ___ dijo divertido Nico.
___ ¡Oh! Claro, no te preocupes, otro día será, diviértete con esa chica ___ dijo Sol y se despidió.
De regreso a casa, Sol iba molesta, cómo pudo dormir tanto tiempo, el estómago reclamaba comida, menos mal que traigo en la canasta el pastel de zanahoria que no le dejé a Nico, buscaré un lugar con sombrita y comeré un buen pedazo. Encontró un frondoso árbol con una fresca sombra, buscó el pastel para comer un gran trozo y para su sorpresa, solo quedaban boronas de pan. Aprovechando la siesta que tomó al esperar que terminara la manifestación, las golosas hormigas acabaron con el pastel.
Sol hizo un puchero de enojo, y gritó enojada esperando que alguien la escuchara-
____ Por culpa de su manifestación perdí la comida con mi amigo Nico, se comieron mi pastel, ¡Abusivos!
Al darse cuenta, que nadie escuchaba su queja, recogió su canasta y siguió su lento caminar, sin querer, al recordar su aventura, esbozó una sonrisa que terminó en una gran carcajada y pensó para sus adentros “Sol, eres una despistada” a ver si aprendes a ser más organizada, anotar las fechas importantes y no ser tan dormilona. Sin prisa, siguió el camino de regreso a casa, pensando en esa manifestación que le hizo perder la comida, la charla y el pastel, al final quedó intrigada, no supo que reclamaban.
FIN.




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