Nuestro punto de vista…


Jesús Moreno
CASO LOZOYA: JUSTICIA SIN REO, NO ES JUSTICIA…ES IMPUNIDAD.
#Enterate #EmisorQuerétaro periodismo de opinión.
18 de octubre 2021.
Entre las demandas planteadas por la ciudadanía en el proceso electoral de 2018, dos de las más relevantes fueron: la corrupción y la impunidad. Hoy el caso Lozoya da un mal tufo a la sociedad en general, suena más bien a componendas y aspectos legaloides, más que ganas de hacer justicia y cumplir con la ley. Todo este escándalo volvió s tomar fuerza a raíz de las fotografías tomadas por la conductora de programas de Tv y periodista Lourdes Mendoza, el fin de semana pasado; hoy convertida en acérrima rival de Lozoya, por salpicarla con afirmaciones no comprobadas a la fecha, pero vinculadas a que fue comprada por una bolsa de mano para dama, de marca reconocida.
A la fecha, es un misterio el “acuerdo” pactado entre la Fiscalía General de la República con Lozoya para que hablara y delatara a los involucrados en casos de soborno a partir del dinero que supuestamente le entregó Odebrecht, la cía. Contratista de construcción más grande del continente americano que financió campañas políticas, para después recibir a cambio contratos de obra pública. Cómo explicar que mejor en otros países latinoamericanos, ya se tuvieron acciones sobre los involucrados del caso en comento, a saber: Colombia, Brasil, Perú, Argentina, Venezuela, República Dominicana, Ecuador, Panamá y en nuestro país mientras tanto la Fiscalía está enredada en su propia trampa, está hecha “bolas” y hasta pareciera que solo porque balconearon a Lozoya cenando tranquilamente como un ciudadano de bien, cuando es un verdadero delincuente de cuello blanco y ha recibido un trato preferencial que deja mal parado a Gertz Manero, éste vuelve hacer una declaración para “informar” que el 3-noviembre-2021 vence el plazo para que Lozoya entregue pruebas a su favor. ¡Qué gran noticia! Ya el fiscal está empantanado con este caso. Este hecho hay que llamarlo por su nombre: IMPUNIDAD.
Cuando le conviene a este delincuentazo confeso, que es Emilio Lozoya, junior salinista, argumenta ante un juez que no puede asistir a declarar por encontrarse en “arraigo domiciliario”, como fue el hecho de no presentarse a requerimiento del juez que lleva el caso de la demanda presentada por Lourdes Mendoza, de ahí el malestar de la periodista. No puede asistir a un llamado de un juez, pero si puede salir a cenar opíparamente. Todo esto verdaderamente es una ofensa a la ciudadanía. Son demasiadas concesiones.
En países de América Latina, el escándalo vinculado a Odebrecht ha afectado a presidentes y funcionarios de primer nivel y en Perú hasta ocasionó el suicidio del que fuera dos veces presidente Alan García, quien en una carta póstuma afirmó que dejaba su cadáver como muestra de su “desprecio” hacia sus “adversarios” y es que allá sí lo perseguía verdaderamente la Fiscalía de Perú, solicitando la autoridad correspondiente su aprensión, no había la farsa que aquí atestiguamos. Aquí ya llevamos dos años aproximadamente y no se ve la intención de poner tras las rejas a Lozoya. Pura simulación pues.
Por otra parte, existen investigaciones sobre Emilio Lozoya que lo vinculan con actividades mineras, haciendo transferencias a personajes que ostentan intereses en el yacimiento de litio en México, vía concesiones otorgadas por Peña Nieto. El litio se le conoce ya como el “oro blanco”, va a ser el nuevo petróleo, es la base no únicamente de las computadoras, sino de las baterías de teléfonos celulares, equipos electrónicos, autos eléctricos y dispositivos recargables. El mayor yacimiento del mundo se localiza en Sonora. Hasta esta actividad también la corrompió el inefable Lozoya.
A quien sirve realmente el Fiscal, ¿al país?, ¿al Presidente de la República?, ¿a la FGR? ¿a quién? Es tiempo de definiciones o relevos. Es tiempo de parar revanchismos y rencores, envidias, celo profesional. Lo que se requiere es trabajar con eficacia, eficiencia, imparcialidad, transparencia, honradez y sobre todo con rendición de cuentas. Lo que estamos observando con el caso Lozoya es todo lo contrario.
¿Y quien supervisa al Fiscal General de la República? ¿el Senado?, y entonces que esperan para llamarlo a un ejercicio de rendición de cuentas y urgirlo a que cumpla con el encargo para el que se le contrató.
Si se tratará de realizar una evaluación del desempeño a la Fiscalía resultaría reprobada. Una pregunta: ¿Cuántos casos ha recibido para su atención? y ¿Cuántos ha resuelto?; esta atornillado, algo le pasa. Le falta un llamado de atención y bastante fuerte. Se esperaba más de él.
Actualmente la corrupción ha crecido como las verdolagas, siempre se extiende. En este tema siempre salen a relucir en la mayoría de los casos, la clase política y algunos de sus principales exponentes, quienes se han aprovechado de su cargo para beneficio propio y de su círculo cercano, así como del cúmulo de empresas fantasmas que crean para llevar a cabo actos de corrupción. La otra cara de la moneda es la impunidad, pues muy probablemente ninguno de ellos enfrentará consecuencias por sus latrocinios
Aquí no pasa nada. Y si no, pregúntenle a Emilio Lozoya… Es todo en cuanto.




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