Nuestro punto de vista…


Jesús Moreno
Inundación y Tragedia en Tula... ¿qué pasó ahí?
20 de septiembrede 2021.
-Como mudos testigos de lo que pasaba la madrugada de ese día 7 de septiembre de 2021 en su pueblo Tula, Hgo., “Los Atlantes de Tula”, cuatro gigantes de 4.5 metros de altura cada uno fabricados en grandes bloques de basalto por la cultura Tolteca, no daban crédito a lo que pasaba a su gente. Una escena dantesca se cernía sobre ese territorio hidalguense.
Sabido es que el Sistema de drenaje de la megalópolis que constituye la CDMX y su zona metropolitana que incluye localidades del Valle de México, descargan a través del sistema de drenaje profundo las aguas residuales o “aguas negras” y adicionalmente en época de lluvias, esta agua también se conduce por este sistema. En este momento, es tiempo de atender las necesidades emergentes de la población afectada, situación que solidariamente y cabalmente cumple una vez más el Ejercito Mexicano y la Marina con la aplicación del Plan DN-III. Los 25 millones de habitantes que aproximadamente se tienen en la megalópolis han rebasado la capacidad para desalojar las aguas residuales y pluviales. Se han hecho grandes esfuerzos para la atención del caso en comento en la CDMX, pero no han sido suficientes.
Pero que fue lo que paso en Tula. Hgo., ¿Por qué ese desastre natural de esa magnitud?, consideramos que no se fue oportunamente preventivos y quizá tampoco reactivos en la cadena de responsabilidad que integran: Conagua-Protección Civil-niveles de gobierno estatal y municipal. Hoy que se cuenta con innovación tecnológica en materia de medios electrónicos de comunicación, hoy que en su gran mayoría los funcionarios y servidores públicos disponen de canales de comunicación por microondas, hoy que la mayoría de la gente cuenta con teléfonos celulares, no se puede recurrir a ese argumento; adicional a lo anterior las autoridades correspondientes tuvieron “avisos o alertas” de lo que se podía venir. Cierto, estamos ante un caso fortuito, es decir en donde no interviene la mano del hombre, sin en cambio debió tomarse en cuenta los estragos que ocasionó en esa región hidalguense en el mes de agosto pasado el huracán “Grace”, que hizo que la Coordinación Nacional de Protección Civil declarara zona de desastre a 27 municipios del estado de Hidalgo.
O sea que el riesgo se hizo latente y deberían haberse implementado las medidas necesarias que permitieran, si bien no evitar el impacto de una inundación, si aminorar o disminuir sus efectos. ¿Qué paso con el análisis de riesgo?. Lo que estaba en juego no era cosa menor, era la vida y los bienes de la sociedad, su evacuación, dar la voz de alerta efectiva, el salvamento de vidas, o que, ¿no es esa la función de la protección civil?.
Debe venir una investigación administrativa que transparente la actuación de todos los involucrados en la cadena de responsabilidad. A cada quien lo que le toque, no se trata de una cacería de brujas, lo que se trata sí, es que siente un precedente y casos como este no se vuelvan a repetir, que no se minimicen las señales de alerta por nadie.
Fue lamentable, parecería una película de terror hollywoodense lo que ahí paso. La gente refiere que el ruido producido por el río era terrible, los gritos de auxilio eran interminables.
Pero lo más grave en extremo, fue lo que paso en el Hospital General de Zona número 5 del IMSS, localizado aproximadamente a 100 metros de la ribera del río, donde se quedó totalmente incomunicado, ¡¡una verdadera isla!!, vino quizá por seguridad un corte en la energía eléctrica suministrada por la CFE quedando todo a oscuras y se esperaba que de manera automática entrara a operar la planta eléctrica de emergencia que asegurara el suministro de energía, pero la inundación la sacó de operación y con ello se dejó de suministrar el fluido eléctrico que hacía funcionar los ventiladores o respiradores artificiales de las personas contagiadas por Covid y que se les suministraba el oxígeno para vivir, lamentablemente fallecieron 17 personas. Una verdadera tragedia. Nos llueve sobre mojado. Primero la pandemia, el sismo y ahora la inundación ¡¡oh dios!
Después de lo ocurrido, es necesario asignar los recursos necesarios para rehabilitar, dar mantenimiento y optimizar el sistema de drenajes de la CDMX Y el Valle de México, por el bien de todos. Asimismo, revisar la planta de tratamiento de aguas residuales del estado de Hidalgo, denominada “planta de Atotonilco” y la “presa Endhó”, a la que los habitantes de la región la llaman “la fosa séptica a cielo abierto más grande del mundo”, que es la presa a donde se reciben todas las aguas negras de la CDMX.
La solidaridad del pueblo de México, en las grandes desgracias pasa lista de presentes, inmediatamente se han establecido centros de acopio para atender lo urgente. Hoy nuestra nación nos llama a cerrar filas con las familias afectadas.
Se habla ya de la peor catástrofe de Tula de Allende, Hgo. en los últimos 50 años.
Mientras tanto, si es que no se ha llevado a cabo, proponemos respetuosamente a nuestras autoridades en una muestra de duelo y luto, izar nuestra bandera a media asta. Es todo en cuanto.




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