Juventud atrapada: 14.9 millones de jóvenes mexicanos viven en la precariedad.
- Pablo C. Alemán Mtz.

- hace 1 día
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México. – 13/08/2026. – Al ritmo actual de reducción de la brecha, México tardará cerca de 40 años en revertir la precariedad y la exclusión laboral de su población joven, advirtió la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
En el marco del Día Internacional de la Juventud —conmemorado este miércoles 12 de agosto—, la organización presentó un diagnóstico sobre la compleja situación económica y laboral que enfrentan los jóvenes en el país. De acuerdo con el reporte, el Estado mexicano le está fallando a casi la mitad de sus juventudes, al mantener a 14.9 millones de personas de entre 15 y 29 años atrapadas en un círculo de exclusión escolar, trabajo precario, pobreza o rezago educativo de 12 años o menos de escolaridad.
En conferencia de prensa, Hannia Yohali Zenteno Cruz, vocera de la Alianza, alertó sobre la lentitud de las políticas públicas para revertir esta problemática. Explicó que, aunque el indicador disminuyó en 1.5 millones de personas en los últimos cuatro años, el ritmo actual es insuficiente para responder a las exigencias del mercado laboral y la estructura económica vigente.
"Si México mantuviera este ritmo, tomaría cerca de 40 años —prácticamente dos generaciones completas— cerrar esta brecha. Una persona joven que hoy tiene 20 años estaría cerca de cumplir los 60 antes de que el país lograra revertir esta situación", advirtió la vocera.
Para dimensionar la magnitud de los 14.9 millones de jóvenes excluidos, Zenteno Cruz señaló que la cifra equivaldría a llenar el Estadio Azteca a su máxima capacidad cada semana, durante más de tres años consecutivos.
Desigualdad desde las aulas y brecha de género en los cuidados
La vocera de la Alianza resaltó además que, en México, el origen socioeconómico sigue determinando quién puede continuar con sus estudios. Mientras que el 95% de los jóvenes de 15 a 17 años que viven en hogares de mayores ingresos continúa estudiando, la proporción cae drásticamente al 59% entre quienes pertenecen a hogares con menores recursos.
"Si reuniéramos a 20 jóvenes de cada grupo, aproximadamente ocho de los provenientes de hogares con menores ingresos ya habrían dejado la escuela, frente a solo uno de aquellos que viven en hogares con mayores ingresos", apuntó.
A la par de las barreras educativas, la carga del trabajo de cuidado no remunerado afecta de forma desproporcionada a las mujeres. De los 4.9 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan en el mercado formal, se identificaron las siguientes realidades:
· 3.7 millones son mujeres: Representan a tres de cada cuatro personas en esta condición.
· 3.3 millones de ellas reportan impedimentos: No pueden integrarse a la escuela o al trabajo debido a responsabilidades directas de cuidado en el hogar.
Informalidad laboral y falta de seguridad social
En el ámbito laboral, las juventudes también enfrentan retos estructurales importantes. Zenteno Cruz detalló que, de los 15.4 millones de jóvenes que tienen un empleo, el 60% labora en la informalidad. Esto equivale a alrededor de 9.2 millones de personas, una cifra casi tan alta como toda la población que habita en la Ciudad de México.
Además, el 61% de este sector carece de seguridad social. En la práctica, esto significa que casi dos de cada tres jóvenes trabajadores no tienen garantizada la atención médica si se enferman o si sufren un accidente de trabajo. El acceso a esta protección sigue condicionado, en gran medida, a contar con un empleo formal; por ello, aunque se han registrado avances hacia una cobertura universal, esta todavía no es una realidad para la mayoría.
“La precariedad no debe normalizarse como una etapa inevitable de la vida laboral ni como el precio que las personas jóvenes tienen que pagar para adquirir experiencia". Hannia Yohali Zenteno Cruz, vocera de la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
Durante la conferencia, jóvenes de distintos estados expusieron las barreras que enfrentan al intentar incorporarse al sector productivo o continuar con su formación académica.
Alan, estudiante de medicina, detalló las interrupciones en su trayectoria escolar debido a la falta de ingresos familiares:
"El primer obstáculo que encontré fue que mis padres no pudieron seguir apoyándome con los costos que implica mi carrera. Tuve que tomarme un año libre para conseguir un trabajo que me permitiera ahorrar. El segundo obstáculo fue encontrar un trabajo digno con las condiciones que me permitieran seguir estudiando por mi cuenta", expuso.
Por su parte, Majo, docente egresada en Yucatán, cuestionó las exigencias del mercado laboral para las contrataciones de primer empleo:
"Buscar empleo es retador porque las empresas siempre andan buscando experiencia en sus vacantes. ¿Qué condiciones encontraba? Salarios bajos, contratos temporales con horarios extensos. Se exige que las empresas tomen conciencia de que las juventudes tenemos valor", apuntó.
Ante este panorama, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno lanzó un llamado a los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— y al sector empresarial para reestructurar las condiciones de contratación y protección social, considerando:
1. Desvincular la seguridad social del estatus laboral: Establecer la protección social como un derecho universal accesible y no dependiente de la formalidad.2. Sistema Nacional de Cuidados: Crear infraestructura pública de cuidados para liberar tiempo de estudio y trabajo, especialmente para las mujeres jóvenes.3. Flexibilización en el primer empleo: Flexibilizar los requisitos de experiencia en el sector privado, garantizar salarios dignos y reconocer competencias adquiridas en el trabajo informal o la organización comunitaria.4. Apoyo a MiPyMEs: Diseñar incentivos fiscales y mecanismos públicos para que las pequeñas y medianas empresas puedan contratar jóvenes con pleno acceso a prestaciones ley sin comprometer su viabilidad financiera.




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