Entre la ineficiencia y la burocracia del Gobierno hay escasez de leche en Cuba.
- Emisor Queretaro

- 16 abr 2022
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22/02/2022.
Fausto llegó a las cuatro de la madrugada e hizo el 16 en la cola. La mayoría era adultos mayores que esperaban al lechero. A Fausto le urgía comprar: su nieta de cinco años padecía gastritis y la leche, según prescripción médica, es fundamental en su dieta.
La demanda había aumentado. Hacía tres días el lechero no venía. Casi todos portaban pomos plásticos de cinco litros: querían comprar la mayor cantidad.
Temeroso de no alcanzar, y por la enfermedad de la nieta, Fausto solicitó ser unos de los primeros. A pesar de los ruegos, nadie aceptó. Todos tenían una situación similar o peor a la del acongojado señor. Úlcera, cirrosis hepática e insuficiencia renal estuvieron entre los males mencionados.
Sobre las 8:30 de la mañana, en un desvencijado carretón tirado por un sudoroso y jadeante caballo, llegó el lechero. Traía cinco pomos plásticos de 20 litros, una cantidad insuficiente para las más de 50 personas que ya estaban a la espera.
Al percatarse de que no alcanzarían, muchos desistieron. Pero Fausto tenía la esperanza de poder comprar al menos un litro a pesar de que en otras ocasiones, después de varias horas en cola, no lo había logrado. Vigilaba el orden: si alguien se colaba podía quedar sin leche.
Después de más de 30 minutos de tensa y angustiosa espera, Fausto logró comprar cuatro litros. En su rostro cansado se dibujó una tímida sonrisa de satisfacción: esta vez el sacrificio había valido la pena.
Detrás de Fausto solo dos personas lograron comprar. Más de la mitad regresó a sus casas con los pomos vacíos.
La mala gestión del Gobierno ha ocasionado la escasez de leche en Cuba. Una ineficiencia sin resolver por más de 60 años.
Tantos problemas acumulados han provocado que la crisis ahora esté en su peor momento. Los más afectados son los niños y los adultos con enfermedades crónicas, las dietas de las embarazadas y los niños menores de seis años. Todos con una cuota estatal normada que no han recibido.
La agudización de la crisis comenzó a mediados del pasado año. En esa ocasión la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz Velázquez, desmintió el rumor de la eliminación de las dietas por el déficit de leche. Entre las causas de la escasez citó la disponibilidad de financiamiento y el embargo de Estados Unidos. Sin embargo, la ministra obvió deliberadamente la deficiente gestión gubernamental.
La escasez ha disparado los precios del mercado informal donde un litro de leche se cotiza a 50 pesos, mientras que la bolsa de leche en polvo de 300 gramos ronda los 600. Una tendencia de los precios al alza, en un país donde el salario y la pensión mínima son de 2 100 y 1 528, respectivamente.
En Cuba, 98 346 niños menores de un año deben recibir leche en polvo fortificada, y 9 283 leche en polvo por tener dietas por enfermedades crónicas, según una nota publicada en el oficialista periódico Granma.
Así mismo, 386 006 niños menores de siete años y 29 189 embarazadas con dietas médicas, que reciben esta leche, pertenecen a las provincias de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, La Habana, Mayabeque, Artemisa, Pinar del Río y el municipio especial Isla de la Juventud.
La leche y sus derivados son un grupo de alimentos completo y equilibrado. Ricos en minerales, en especial el fósforo y el calcio que constituye el principal componente de los huesos. Se recomienda tomar diariamente de dos a cuatro vasos. El consumo de una cantidad suficiente de productos lácteos aumenta la masa ósea durante el crecimiento, reduce el riesgo de osteoporosis y las fracturas.




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