Los pensamientos de Guadalupe Elizalde.


Guadalupe Elizalde Gallego.
De cómo segundas partes nunca son mejores.
septiembre13 de 2021.
Estimada/o lector/a: Espero que a la lectura de ésta estén ustedes gozando de cabal salud, lo mismo que sus hijos y familiares. Tomando en cuenta que los más jóvenes de la casa están ya en clases presenciales y calculando que son sólo la mitad de todos los matriculados en el país, sin embargo, ya pasamos de 7 escuelas a 30 en las que se han presentado casos de Covid-19, en dos semanas que lleva el arranque del año escolar 2021-22. Pero pase lo que pasare, ustedes no se preocupen, ya que el subsecretario de Salud, hombre de gran sabiduría (si no el señor presidente ya lo hubieran removido de su encargo), el doctor López Gatell, ha dicho que los infantes se enferman, pero no se mueren. Esta información es harto inexacta, ya que de poco más de 60 mil niños contagiados han muerto 600. Ya ve usted cómo hay niños que les gusta contradecir a sus mayores. Ah, pero el doctor Gatell también conoce de educación a base de reprimendas. Asustó a los menores advirtiéndoles que por cada vacuna que ellos ganan en un amparo, un ser humano con preexistencia de riesgo se está quedando sin vacunar, porque los casos ganados en Amparo “desvían” las vacunas hacia otro destino.
Yo no sé si esto es verdad, porque al mismo tiempo y día nuestro generoso gobierno envió 300 mil dosis a Honduras y Bolivia. ¿Por qué no se guardaron 250 dosis para dárselas a los dizques adultos en riesgo de hospitalización y muerte? Tan fácil, doctor Gatell, tan fácil como eso y no salir con semejante conclusión, ya que los padres de familia (que no los niños) se ven en la necesidad de ampararse para vacunar a sus hijos, porque los mismos están enfermos y pueden morir en caso de contraer COVID. La cepa Delta tiene una mala evolución entre los más jóvenes. No es por gusto que se pone uno como padre/madre a mover la maquinaria judicial. Y no sabemos si el virus del COVID mutará de nuevo con alguna fase más letal. Ya se sabe que segundas partes, por lo menos en telenovelas, series y películas, nunca han sido mejores que aquélla que inició la saga. Ojalá que a los mexicanos no nos vaya más mal, porque estamos entre los países que peor han manejado la pandemia.
Y hablando de política, la mitad del sexenio nos pone en el escenario de la segunda parte del mandato. Los retos son muchos y muy riesgosos. Podemos empezar con los migrantes, que ni pueden quedarse en México ni quieren; en su mayoría son haitianos y salvadoreños; hubo una oleada de africanos a quienes se les registró mal y a otros se los calificó hasta de apátridas. Al notar esto, los haitianos que son pobres, pero nada tontos, se mezclaron con ellos y también fueron registrados de manera incorrecta. Ése es el pasado. Hoy ni se dan permisos de estadía en el país ni se les facilita el tránsito al norte para cruzar hacia los Estados Unidos, que es su deseado destino. Total, que el famoso muro de Trump está más activo que nunca y, efectivamente, lo pagamos los mexicanos: son nuestros guardias nacionales. Ese único problema puede hacer que el país se meta en graves problemas. Tijuana está rebasado y también Chiapas (que es un estado rijoso y emproblemado). El señor presidente aseguró que los retienen para que no sean víctimas del crimen organizado. (Sic) Si existiera la oposición en México, con ese solo dicho lo hubieran destrozado, pues el narco campea por territorios ya tomados, electoral y físicamente.
Por cierto, igual de atropellado está el poblado de El Paraíso, en Tabasco, cuya infraestructura no soporta la migración de trabajadores que van llegando por la construcción de la Refinería de Dos Bocas, y eso que aún no llegan los asiáticos que se van a unirse al proyecto. ¿En dónde comerán? Y en dónde todo lo demás. ¿Se previó que esto sucedería? No, a problemas vistos, no. Los pescadores ya no sacan producto para vivir; los animales amanecen muertos en la orilla del río que desviaron y salía al mar; el río ya no lleva corriente, muchas personas ya se fueron… ¿Qué sucederá en El Paraíso en caso de caer una tromba?
Mire usted lo que ocurrió antier en Tula, Hidalgo. Y para colmo, el temblor de ayer. Algunos aseveraron que se trata de la ira de Dios que se cierne sobre nosotros, por todas las tonterías que estamos haciendo o permitiendo ¿Usted que dice?




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